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Ola de calor pone a prueba las redes eléctricas de Europa y abre debate sobre uso del aire acondicionado

Noticia

Ola de calor pone a prueba las redes eléctricas de Europa y abre debate sobre uso del aire acondicionado

Países como Reino Unido, Francia y España han marcado temperaturas récord. La ola de calor en Europa,&nbs...

Países como Reino Unido, Francia y España han marcado temperaturas récord.

La ola de calor en Europa, con temperaturas récord que avanzan hacia el este, abrasa a casi 100 millones de personas y pone a prueba las redes eléctricas, con sobrecargas y decenas de miles de personas sin electricidad.

Al menos 94 millones de habitantes lidiarán con temperaturas superiores a 35 °C en algún momento de este miércoles, según cálculos de la AFP, la mayoría en Francia y España.

Varias regiones del Reino Unido pasaron a alerta roja por calor extremo hasta la noche del jueves. Es la segunda vez que se activa esta alerta desde 2021, cuando se creó.

Este miércoles, el país batió su récord histórico de temperatura en un mes de junio, con 35,7 ºC, informó la agencia británica de meteorología (UK Met Office).

En Francia y España, la ola de calor también dejó récords de temperatura.

En Roma (Italia), igualmente en alerta roja y con máximas de 35 ºC, muchos repartidores en bici se vieron obligados a trabajar pese al riesgo para la salud.

"Si no hacemos cuatro o cinco horas al día, ¿cómo vamos a poder comer, vestirnos y pagarlo todo?", dijo a la AFP el pakistaní Omer Iliaz, de 22 años. Según contó, gana entre 30 y 70 euros (34 79 dólares) al día, con jornadas de 10 horas.

Más de 350 millones de europeos -casi dos tercios de la población sin contar Turquía- enfrentarán máximas sobre 30 °C, según previsiones meteorológicas y proyecciones demográficas.

El fenómeno ya afecta la vida diaria como el aplazamiento de exámenes finales para los estudiantes de secundaria en Francia y la flexibilización de los uniformes escolares en Reino Unido.

Temperaturas récord

Con temperaturas históricas a raíz de una inmensa masa de aire caliente procedente de África situada sobre Europa occidental y comprimida por altas presiones en altura, Francia vive el cuarto día consecutivo de alerta roja por ola de calor.

Este miércoles, con 30 ºC de media, Francia vivió su jornada "más calurosa" desde 1947, cuando empezaron los registros, indicó el organismo público Météo-France.

El fenómeno ha obligado a bajar el ritmo de funcionamiento de algunas centrales nucleares. En el oeste de Francia hubo que conectar de urgencia grupos electrógenos para residencias de ancianos medicalizadas, afectadas por una avería de transformador "vinculada al calor intenso".

Unos 68.000 hogares están sin electricidad por lo menos hasta "última hora del día", según la prefectura.

También se batieron récords de temperatura en España, que vivió sus días más cálidos para un mes de junio desde 1950 el lunes (28,08 ºC) y el martes (28,17 ºC), informó la agencia estatal de meteorología Aemet.

Salud "en peligro"

"La ola de calor que golpea Europa está provocando el cierre de escuelas y poniendo en peligro la salud de la población", advirtió el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en X.

"No podemos permitirnos esperar más", dijo. "Los datos son claros: las temperaturas en toda Europa están aumentando a un ritmo aproximadamente el doble del promedio mundial, lo que incrementa la probabilidad y la gravedad de los episodios de calor extremo en el futuro", dijo en X.

Las críticas llueven, sin embargo, sobre la falta de preparación de los poderes públicos, en particular para aislar los edificios escolares y hospitalarios.

España cuestiona, además, la climatización de sus hospitales, sobre todo en el norte, donde están menos acostumbrados al calor intenso.

Dilema por el aire acondicionado

El aire acondicionado, durante mucho tiempo mal visto en Francia, se impone cada vez más como un recurso práctico durante los episodios de canícula, reconocen expertos, que no obstante instan a no apostar todo a esta tecnología.

En los hogares franceses, el giro ya es evidente: el índice de equipamiento de aire acondicionado en casas aumentó en un tercio en dos años, pasando del 18% en 2023 al 24% en 2025, según la Agencia de Transición Ecológica.

El caso de Aki, asesor de ventas y actor de 25 años, lo ilustra. Se decidió a comprar un aire acondicionado portátil para evitar que su estudio parisino de 12 m² bajo el tejado alcanzara los 35 ºC, una "cuestión de supervivencia" pese a sus "efectos secundarios medioambientales", dijo a la AFP, lamentando la "inacción del Estado".

Este avance se produce a contracorriente de los prejuicios que pesan sobre este remedio: menos de dos franceses de cada diez consideran que el aire acondicionado respeta el medioambiente, según una encuesta de Ipsos publicada en junio.

Sin embargo, las olas de calor se repiten en Francia, un país donde el invierno es más largo que el periodo estival. Con ese escenario, el debate sobre el aire acondicionado se vuelve cada vez más polarizado.

Mientras Marine Le Pen impulsa un plan masivo de climatización, el dirigente de la ultraizquierda, Jean-Luc Mélenchon, advierte que generalizarlo agravará el problema y la ecologista Marine Tondelier lo ve como una solución parcial.

El gobierno de Emmanuel Macron dijo este miércoles que lo respalda "donde sea necesario", especialmente en escuelas, muchas de las cuales han debido cerrar o adaptar horarios por la ola de calor.

Para el urbanista Clément Gaillard, el problema no es el aire acondicionado en sí, sino depender exclusivamente de él.

Sus detractores señalan a menudo su consumo eléctrico, cuyo impacto climático varía mucho según el origen de la electricidad, si procede de energías fósiles o de baja emisión de carbono.

"El aire acondicionado no plantea hoy un problema para el clima en Francia", consideró a mediados de junio François Gemenne, coautor de informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que recuerda que la electricidad francesa se produce mayoritariamente sin energías fósiles.

El aire caliente que expulsan los aparatos de aire acondicionado no calienta la atmósfera a escala global, pero puede agravar localmente el calor en zonas urbanas densas y mal ventiladas, explicó a la AFP Vincent Viguié, economista y subdirector del Centro Internacional de Investigación sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Cired).